Historia de los Micro-coches
En la Europa de los años posteriores a la II Guerra Mundial el coche se convirtió en un privilegio que sólo estaba al alcance de unos pocos. Según avanzaban los años, la lenta recuperación hizo que el poder adquisitivo de la clase media fuese aumentando pero no lo suficiente como para poder adquirir un vehículo mayor que una motocicleta. Los fabricantes tuvieron que adaptarse a esta situación y se vieron obligados a lanzar microcoches, pequeños vehículos normalmente biplaza a medio camino entre un coche y una moto, impulsados por un motor de muy baja cilindrada y que no superaban los tres metros de largo.
Este tipo de vehículos, que tendían a incorporar soluciones innovadoras montadas en carrocerías de formas curiosas, se extendieron rápidamente por todo el continente. En Alemania fueron famosos el BMW Isetta, los Messerschmitt y el Goggomobil, en Francia los Rovin y Ligier y en Italia los Vespa 400. En España durante la posguerra se registró una explosión de fabricantes de microcoches, con más de 40 marcas diferentes, que en su mayor parte produjeron pequeñas series. El Microcoche español por excelencia fue el Biscuter Voisin fabricado por Autonacional, aunque también fueron famosos los David, los Kapi y los Glas Goggomobil fabricados bajo licencia en Mungia. Con el resurgimiento económico llegó el fin de estos simpáticos vehículos, que fueron apartados del mercado por los pequeños utilitarios como el FIAT/SEAT 600 o el Citroën 2CV.
(Opina sobre este tema)
Algunos modelos de Micro-coches
Biscuter Voisin
BMW Isetta